jueves, 26 de marzo de 2009
SALVAJES Y DOMESTICOS
LA GRANJA
Había salido un día magnífico en la granja, el azul intenso del cielo contrastaba elegantemente con la negrura de las vacas, que se disponían en dos hileras perfectas y simétricas.
Los suaves mugidos resultaban armoniosos y tan delicados como el suave olor de paja fresca, que se extendía por el ambiente. Todo allí, respiraba paz y limpieza.
Además de las vacas, los dueños tenían cerdos, gansos y ocas, los cerdos no eran para hacer negocios si no para procurar a los dueños el placer de verlos crecer sanos y felices.
En cuanto a los gansos y las ocas estaban allí como alarmas ecológicas, pues es sabido el inmenso alboroto que producen estos animales cuando se acerca algún desconocido.
LAS CUADRAS.
Mohamed era el mozo de las cuadras propiedad de un notario que heredó el amor por los caballos de sus antepasados ingleses.
Mohamed vivía en una casa que había dentro del edificio de las cuadras, según se entraba a mano derecha. Todas las puertas de la casa eran verdes, así como las puertas de la cuadra. Al estar la casa y las cuadras bajo el mismo techo, la vida laboral y doméstica de Mohamed nunca estuvo bien delimitada. Atendía los pucheros y los caballos con la misma naturalidad sin transiciones.
Aparte de los clientes que éramos muchos y de los caballos que también, Mohamed no tenía más compañía familiar que su gato.
Vivió entre nosotros cuatro años, totalmente indocumentado, hasta que un día, la policía decidió aplicar la legislación vigente.
LA FACTORÍA
Nadie aguantaba más de seis meses en aquel trabajo, el olor que despedía la factoría de pollos se notaba en 6 Km. a la redonda y más incluso, en épocas de calor.
Los dueños ante tanta movilidad laboral tomaron la decisión de pagar sueldos fabulosos a todo aquel que permaneciera en la empresa, la medida, tuvo un éxito moderado pues consiguió que algunos trabajadores se quedaran seis meses más.
Mi amiga Juani que en el año que trabajó allí perdió nueve kilos, contaba horrorizada a que velocidad funcionaba la cinta transportadora de pollos y el sonido increíble que hacían al caer unos sobre otros.
LA RESIDENCIA
Estaba situada en el paseo marítimo, en medio de dos restaurantes que solo abrían en verano y que tenían las rejas azules completamente oxidadas.
La residencia de ancianos, tenía un enorme ventanal cuyo cristal estaba eternamente empañado por dos motivos: el calor que desprenden los cuerpos y una grasa mustia que exhalan diariamente todos los mares del mundo.
Los ancianos acompañados de sus perro y gatos permanecían muy quietos al otro lado del cristal, mirando el mar, las idas y venidas del oleaje.
EL GUEPARDO DE MALASÍA
Es uno de los animales más rápidos que existe.
Es capaz de alcanzar los 77 Km. por hora cuando persigue una presa, claro que solo puede mantener este ritmo durante tres minutos aproximadamente. En resistencia le aventajan sus presas que son cebras generalmente.
Debido a esto, el depredador debe permanecer durante muchas horas en sitios elevados, que son los que proporcionan mejores vistas, a fin de detectar a la pieza más débil y solitaria de la manada.
LA GRANJA
Había salido un día magnífico en la granja, el azul intenso del cielo contrastaba elegantemente con la negrura de las vacas, que se disponían en dos hileras perfectas y simétricas.
Los suaves mugidos resultaban armoniosos y tan delicados como el suave olor de paja fresca, que se extendía por el ambiente. Todo allí, respiraba paz y limpieza.
Además de las vacas, los dueños tenían cerdos, gansos y ocas, los cerdos no eran para hacer negocios si no para procurar a los dueños el placer de verlos crecer sanos y felices.
En cuanto a los gansos y las ocas estaban allí como alarmas ecológicas, pues es sabido el inmenso alboroto que producen estos animales cuando se acerca algún desconocido.
LAS CUADRAS.
Mohamed era el mozo de las cuadras propiedad de un notario que heredó el amor por los caballos de sus antepasados ingleses.
Mohamed vivía en una casa que había dentro del edificio de las cuadras, según se entraba a mano derecha. Todas las puertas de la casa eran verdes, así como las puertas de la cuadra. Al estar la casa y las cuadras bajo el mismo techo, la vida laboral y doméstica de Mohamed nunca estuvo bien delimitada. Atendía los pucheros y los caballos con la misma naturalidad sin transiciones.
Aparte de los clientes que éramos muchos y de los caballos que también, Mohamed no tenía más compañía familiar que su gato.
Vivió entre nosotros cuatro años, totalmente indocumentado, hasta que un día, la policía decidió aplicar la legislación vigente.
LA FACTORÍA
Nadie aguantaba más de seis meses en aquel trabajo, el olor que despedía la factoría de pollos se notaba en 6 Km. a la redonda y más incluso, en épocas de calor.
Los dueños ante tanta movilidad laboral tomaron la decisión de pagar sueldos fabulosos a todo aquel que permaneciera en la empresa, la medida, tuvo un éxito moderado pues consiguió que algunos trabajadores se quedaran seis meses más.
Mi amiga Juani que en el año que trabajó allí perdió nueve kilos, contaba horrorizada a que velocidad funcionaba la cinta transportadora de pollos y el sonido increíble que hacían al caer unos sobre otros.
LA RESIDENCIA
Estaba situada en el paseo marítimo, en medio de dos restaurantes que solo abrían en verano y que tenían las rejas azules completamente oxidadas.
La residencia de ancianos, tenía un enorme ventanal cuyo cristal estaba eternamente empañado por dos motivos: el calor que desprenden los cuerpos y una grasa mustia que exhalan diariamente todos los mares del mundo.
Los ancianos acompañados de sus perro y gatos permanecían muy quietos al otro lado del cristal, mirando el mar, las idas y venidas del oleaje.
EL GUEPARDO DE MALASÍA
Es uno de los animales más rápidos que existe.
Es capaz de alcanzar los 77 Km. por hora cuando persigue una presa, claro que solo puede mantener este ritmo durante tres minutos aproximadamente. En resistencia le aventajan sus presas que son cebras generalmente.
Debido a esto, el depredador debe permanecer durante muchas horas en sitios elevados, que son los que proporcionan mejores vistas, a fin de detectar a la pieza más débil y solitaria de la manada.
domingo, 22 de marzo de 2009

Me gustaría que me gustara viajar, para tener temas de conversación atractivos y despreocupados.
Según la revista "Muy Interesante", el mejor tema de conversación para entabler amistades duraderas es la opinión que genera, en otros, un viaje exótico, acerca de nuestra personalidad.
Especialmente es muy favorable, para la opinón ajena, la sensación de que la persona que viaja, asume riesgos controlados y es capaz de realizar y explicar hazañas modestas con el debido comedimiento
sábado, 21 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





